La pregunta por la esencia del arte o por la validez de la obra de arte ha recorrido acaloradas discusiones en los corredores de los teatros, en los salones de arte, en las aulas y en todos aquellos recónditos lugares donde un artista o simplemente alguien (que considerándose creativo) tuvo una intuición e intento comunicarla y un observador emitió una opinión -ya sea científica, ya sea afisionada.
A lo largo de la historia de la humanidad muchos artistas (o intentos o proyectos de artistas) han salido heridos profundamente por mostrar su sentimiento, su emoción, su etcétera, muchos han sido excluidos o caratulados de locos... Si entendemos que un ser humano se desnuda y abre su mundo a los otros cuando decide mostrar su obra; ya solo por este acto heróico deberíamos respetarlo. Criticar una obra humana implica entrar en el suelo sagrado de la otredad, quizá primero debamos contemplarla, quizá sólo debamos contemplarla. Por ello, invitamos a ingresar en el ajeno mundo de quienes deciden mostrar lo que necesitan comunicar desde su variada gama de colores, matices, vivencias... sin animarnos siquiera a comillar de obra artística a nuestras muestras, simplemente dejando que nuestras obras hablen por sí mismas(les hablen)
Juan Pablo Sabino
sábado, 25 de agosto de 2007
miércoles, 15 de agosto de 2007
Transitando la calle
Exorto a leer esta reseña en la que Luis Espinosa nos invita a asomarnos a un paraje provisorio de su andar como docente. en particular con este grupo de alumnos. Esta reseña seguramente sea una meta que disparará nuevas metas. Pero previa a esta meta ocurrió un camino que Luis eligió transitar con otros saliendo del individualismo y la fragmentación que hoy ocupan casi como visitantes nuestras vidas. Me gusta ver como un docente deja lugar a la palabra de sus alumnos (tengamos en cuenta la íntima y extraña relación que guarda el docente con la palabra) y decide comunicarla. Otra cuestión, quizás la fundamental, es notar que adolescentes de 15 y 16 años -a los que solemos ubicar en los lugares de la perdición- puedan experimentar, sentir, criticar y expresar todo ello acerca de cuestiones no-comunes en el consumo de la juventud actual. Es una caricia y una esperanza. Como adultos deberíamos preguntarnos qué le estamos dando a nuestros jovenes para que consuman y ocupen su tiempo, ya que tal vez no sean ellos los responsables primeros de su supuesta perdición. Gracias Luis por enseñarnos que con dos ojos y una razón invitada a reflexionar se puede apreciar lo más sencillo y complicado, lo más profundo y superficial, la belleza de una obra, de una interpretación, de una foto humana. Después vendrán las acumulaciones de saber específico.
Juan Pablo Sabino
ver: http://www.citerea.com.ar/artepoetica/Espinosa_5.pdf
Juan Pablo Sabino
ver: http://www.citerea.com.ar/artepoetica/Espinosa_5.pdf
domingo, 12 de agosto de 2007
Mayo de 1810. La revolución y sus fantasmas
Sobre el artículo referido a los fantasmas, las sombras y los pliegues que guarda la memoria histórica sobre la revolución acontecida en mayo de 1810 en el “Cabildo abierto” de Buenos Aires, me gustaría aportar dos comentarios: el primero busca marcar como loable toda acción desmitificadora de los hechos humanos narrados como cuentos de hadas o épicas de héroes. Es destacable la acción reconstructora que opera el historiador cuando comienza a leer entrelíneas los documentos, las cartas, cruzándolos perspectivísticamente con los contextos, las vivencias y las experiencias humanas, más humanas (que nuestros funcionarios, políticos, comerciantes, empresarios, religiosos y etcéteras actuales dan cuenta). El segundo aporte es poner de manifiesto un accionar de la mente que llamamos pensar cuando efectivizamos una pregunta, cualquiera sea la naturaleza, la intención de ésta. Me parece fundamental que dejemos de leer la memoria escrita y vivida de nuestro pueblo, para comenzar a preguntarle a esa memoria. En el artículo entre otras se pregunta por ¿el qué? Fundamental tener en claro qué ocurrió, cuándo, dónde, y cómo… Pero no menos fundamental una vez claros estos interrogantes es preguntarse por el para qué: ¿Para qué ocurrió? ¿Para qué recordar lo que ocurrió? ¿El recordar constituye azarosamente una identidad?
Ver artículo en: http://www.citerea.com.ar/historia/Mayo.pdf
por: Juan Pablo Sabino
Ver artículo en: http://www.citerea.com.ar/historia/Mayo.pdf
por: Juan Pablo Sabino
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